¿Alguna vez has mirado una carta de restaurante y has pensado que algunos platos parecen colocados estratégicamente? No es casualidad. Las cartas están diseñadas para guiar nuestra atención y, en muchos casos, influir en lo que terminamos pidiendo.
Ese plato de 90 € colocado arriba del todo puede no estar ahí simplemente porque sí.
¿Cómo consiguen las cartas de restaurante influir en lo que pedimos?
El diseño de una carta puede utilizar diferentes recursos para dirigir nuestra mirada hacia determinados platos.
La posición de los platos, el tamaño de los textos, las fotografías, los recuadros, las descripciones o incluso la forma de mostrar los precios pueden hacer que prestemos más atención a unas opciones que a otras.
Por eso, cuando miras una carta, no solo estás leyendo qué puedes comer. También estás siguiendo, muchas veces sin darte cuenta, un recorrido diseñado previamente.
¿Por qué hay platos muy caros al principio de la carta?
Un plato especialmente caro puede funcionar como referencia de precio para el resto de la carta.
Si lo primero que encuentras cuesta 90 €, otros platos de 30 o 40 € pueden empezar a parecer más razonables en comparación.
Esto se relaciona con el llamado efecto anclaje: el primer precio que vemos puede influir en cómo valoramos los siguientes.
Así que no significa necesariamente que ese plato de 90 € esté pensado para que todo el mundo lo pida. Puede estar ayudando a que otras opciones parezcan más asequibles.
¿Por qué algunos restaurantes no ponen el símbolo del euro?
Otra estrategia habitual es mostrar simplemente el número, sin añadir el símbolo de la moneda.
No es lo mismo encontrarse con “28” que con “28 €”. Aunque el precio sea exactamente el mismo, la segunda opción puede hacer que pensemos más directamente en el dinero que estamos gastando.
Eliminar elementos visuales relacionados con el pago puede hacer que el precio resulte menos protagonista dentro de la carta.
¿Por qué algunos platos aparecen destacados o dentro de un recuadro?
Porque si algo destaca visualmente, tenemos más posibilidades de fijarnos en ello.
Un plato dentro de un recuadro, con una fotografía, una tipografía diferente o una descripción especialmente atractiva puede convertirse en uno de los primeros candidatos cuando empezamos a decidir qué pedir.
No significa que sea necesariamente el mejor plato de la carta. Significa que está diseñado para llamar nuestra atención.
¿Cómo puedes defenderte de estos trucos al pedir?
No hace falta analizar una carta como si fueras un experto en marketing gastronómico. Con tres hábitos sencillos puedes tomar decisiones más conscientes.
1. Mira toda la carta antes de decidir.
No te quedes automáticamente con las primeras opciones que llaman tu atención.
2. Fíjate en los precios antes de dejarte llevar por la descripción.
Una descripción apetecible puede hacer que un plato parezca imprescindible.
3. Decide qué quieres gastar antes de empezar a pedir.
Tener un presupuesto aproximado ayuda a no dejar que la carta marque completamente la decisión.
La próxima vez que vayas a cenar fuera, prueba a mirar la carta con otros ojos.
Porque después de conocer algunos de estos trucos, es bastante difícil volver a verla exactamente igual. 😂
Marta Casals – @quesecueceenbcn
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